miércoles, 24 de noviembre de 2010

Memoria a corto plazo.

Como los suspiros del viento. El suave susurro del recuerdo de tus labios hablándome al oído. Te quiero. Nada más pronunciarlo, ya lo habías dejado de sentir. O, ¿quizás nunca lo habías sentido? El intrincado laberinto de emociones y sentimientos que se entrelazan en el pecho palpita de agonía. ¿No lo sabes? Siempre te he querido. Siempre te querré. Pero tu me tratas como agua sucia por el sumidero, como algo que no vale ni el precio más bajo que se le pueda poner, cuando es todo lo contrario. El amor no debería medirse, no debería tirarse como basura. Debería guardarse y respetarse. Amar el amor. Pero tú nunca has sabido, ni por asomo, lo que eso significa. ¿No has estado segura? Pues que pena. Estar segura lo que se siente es el primer paso para empezar a sentir, para empezar a vivir de forma gozosa. Porque no hay mayor fuerza que la que nos embarga al exclamar: ¡¡YO TE AMO!! El te quiero es algo tan sobre valorado que hasta reparos me da en decirlo, sé que probablemente no me tomarán en serio. Quizás sea mejor quedarse en silencio siempre, pero tal vez así lo que consigamos sea perder esa única vía de llegada a algo que puede ser tan grandioso y sublime como el mismo apocalipsis. Querer prenderle fuego al mundo para arder con él, hasta que la última de mis cenizas sea pasto del viento, en un torbellino de rabia y descontrol que pueda hacer renacer el mundo desde sus cimientos, como si fuera un fénix que renace de sus cenizas, como la nebulosa que surge de la supernova a la muerte de una estrella anciana y donde saldrá un joven astro fulgurante, mucho más brillante que el anterior. Así, señores, así es como puede sentirse el amor, doliendo en cada átomo de nuestros cuerpos, vibrando salvajemente en nuestros pechos con un bramido ensordecedor abriéndose al mundo, llegando a la inconsciencia solo por unos ojos, por una mirada. Pero tú nunca estuviste segura. El suave susurro del recuerdo de tus labios hablándome al oído. Te amo. Nada más pronunciarlo ya lo habías dejado de sentir. Será que tu corazón tiene memoria a corto plazo.