martes, 15 de febrero de 2011

El tiempo va pasando, como imágenes que se agolpan en nuestra retina a la velocidad de un pestañeo, incansable e imparable, como los granos que se cuelan por un reloj de arena, en una carrera infinita en busca del momento perfecto, un momento en el cual todo cambia, todo se hace más perfecto, para luego precipitarse al vacío en un grito de agonía y desesperación porque nunca nada es lo que buscamos, ni nadie es nunca como creemos que en realidad es, porque todo es una imagen, perdida en un lapso de tiempo, como un payaso enmascarado que busca la risa para ahogar la cruda realidad de su llanto, un llanto ardiente y sofocante, que lo calcina todo a su paso, pues nunca ha existido nada tan volátil como las lágrimas, capaces de encender los corazones y las almas en un arrebato de dolor y furia crispada, porque al verse frustradas nuestras esperanzas y solo queremos desaparecer en un torbellino de ceniza y calor, sin saber que, quizás, ese deseo de fin, de calor, de fuego, solo sea un estúpido intento de enmascaran nuestra cruda y propia realidad en el calor que enmascara el auténtico frío que habita en nuestros corazones y que se vuelve más gélido según pasa el tiempo, incansable e imparable ante nada.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Perfect!

Suele pasar a veces que de pronto te encuentras con algo rayano a lo perfecto. Alguien que alimenta todas tus esperanzas, que con una mirada puede hacer que todo tu mundo tiemble. No, miento. No hace que todo tu mundo tiemble. Tu eres quien tiembla, porque esa persona se ha convertido ya en tu propio mundo. Y ves las cosas con una sencillez estremecedora, porque aparecen tantas posibilidades, tantos caminos y todos igual de buenos y maravillosos que te quedas sin aliento. Pero cuando parece que todo va sobre ruedas, no puedes ser más feliz de lo que ya eres, todo tu mundo se va a la mierda. Y te hundes, te ahogas en la más profunda miseria, en el más horrible dolor. Arráncame el corazón, pues roto no lo necesito. Pero luego sucede, después de mucho llorar, después de mucho sufrir, se empieza a caer en un pozo que acaba con la luz del olvido al final. Y de pronto no te encuentras con algo rayano a lo perfecto, sino con alguien que no sabe lo que quiere. Y si se tiene suerte, verás, al final del camino algo que te hace tirar hacia delante, un atardecer que baña todo con su suave luz crepuscular, preparándonos para un nuevo día, un nuevo comienzo. Cuando encuentras a alguien así dices, ya no me queda nada por ver, porque lo más bello del mundo ya lo he visto. Pero te equivocas, siempre te equivocas, pues resulta que alguien no casi perfecto, sino realmente perfecto llega a tu vida repentinamente, llevándose por delante todo sufrimiento, todo recuerdo, todo simplemente. Como si fuera un rayo de la más pura luz de luna en la más oscura de las noches de tormenta de diciembre. Como un aguacero en el mismísimo centro del desierto. Como un amanecer en el Polo Norte después de seis meses de noche continua y helada. Con una sonrisa que me marea, con una voz que es como música para los oídos. Pienso, no sé, que es como el tallito de una planta, que la sostiene y la hace crecer. Porque, en parte, gracias a algo tan perfecto, siempre se puede salir de el más oscuro túnel, del más profundo pozo, del más candente infierno. Porque ella es como si fuera un ángel, que por lo visto cayó del cielo solo para salvarme la vida y para arreglar mi mundo destruido con su enorme monosidad. 
http://www.youtube.com/watch?v=-nBU9VR2X5g&translated=1

viernes, 3 de diciembre de 2010

La luz del alba

Cayendo a mil kilómetros por hora, la luz del alba amenaza con salir y cegarme en este arrebato de rabia y desamparo, una carrera hasta el fin del mundo, buscando no sé que cosa. Un acto de prestidigitación, magia que se supura por los poros, en un amanecer eterno condenada al anhelo de tus besos. Pecado, prohibición, dolor, purgatorio. Eso es lo que acarreas a las espaldas. Rata, suburbio, incendio, piroclasto, panteón, guadaña, laptop, libro, obra, teléfono... Miles de palabras sin sentido se agolpan en mi cabeza por esta sensación tan turbia que me empaña los sentidos. No soy perfecta, pero lo intentaría. Es mi imperfección lo que me hace no encajar en ningún sitio, ser una pieza de un puzzle en una caja equivocada, solitaria y diferente, roce de hielo cálido, caricia de fuego congelante, flagelada por la proximidad de esta luz del alba. Un pedacito de amor delirante, febril deseo incorpóreo que recorre cada centímetro de nuestro ser para llegar a alcanzar la verdadera iluminación. Ese momento en el que, no solo en el horizonte, tierra y cielo sean uno, amparados bajo la luz del amanecer, donde el alba se propague hasta fines desconocidos. Pero lo cierto es que ese momento, llega, única y exclusivamente al compartir tú con el resto del mundo ese secreto que guardas entre tus labios. Secreto en forma de besos, de susurros, de aliento, de risa, de llanto, de simplemente una palabra, de tus silencios. Ese es el secreto para apagar para siempre la eterna luz del alba, que me acaricia en mi perfecta soledad de mi imperfecta existencia.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Una estrella en una burbuja

El poder llegar al cielo para atraparte una estrella con un cazamariposas, para luego enviártela en el interior de una burbuja flotando en el viento. Algo que llegue de improvisto, o que se vea venir desde lejos. Mi corazón se estremeció en una mezcla de veneno y miel, dolor dulce, amor amargo. Bueno, intento vivir sin ti. Pero no puedo evitar gritarle al viento esto que siento a ver si con suerte te lo hace saber, porque camino a la felicidad solo sé que hay uno. Has tratado de castigarme y es horrible, es tan horrible, porque yo en verdad moriría por tí. Ven conmigo al fin del mundo y pintemos de colores todo a nuestros pies. Sería tan fácil susurrártelo al oído, pero mis palabras no te llegan, no las captas, no las entiendes, no las procesas, y se quedan en simples kilobytes en la memoria RAM de tu cerebro, esa que se borra al apagar. Ojalá todo fuera tan fácil como la gente lo pinta, ser como una estrella en una burbuja y dejarse arrastrar por la brisa, en busca de cosas nuevas, caras desconocidas, para acabar consumiéndonos en lo más hondo de un pozo de desesperación y lágrimas candentes. Me rio, porque es la única manera de llegar a creerme que ya no te necesito, que eres algo que fue pasajero. Me rio, porque es más fácil engañarse que aceptar como de verdad son las cosas. El peor castigo del mentiroso es creerse sus propias mentiras. Pues bien por mi porque yo esta me la estoy creyendo hasta la saciedad, pero es la única vía de escape para tener la ilusión de una felicidad que no existe. Esto duele mucho, todos los días. Es como un agujero gigante en el pecho y no se me pasa. Romper estas cadenas que me atan para lanzarme en una búsqueda precipitada de algo que ni siquiera yo tengo claro que es. Miedo de perderme a mi misma en este camino que termina en el abismo de tus besos. En realidad no sé si fue ayer o será mañana el día en que ría por no llorarte o te llore de alegría. Escucho como el alma me susurra, pero tú estás tan segura de que el tiempo me curará que pienso que fuiste mía, pero en seguida te pusiste cómoda, eras mi nínfa y te volviste una ninfómana. Pero aún así, solo me gustaría ser una estrella en una burbuja para dejar que el viento me lleve a tu lado.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El Big Bang congelado.

Como esa explosión calorífica que significa el nacimiento del Universo. Una inmensa supernova capaz de destruir algo tan puro como una estrella para hacerla luego renacer. Una fuerza que fluye desde lo más profundo del pecho, atravesando cada célula, cada átomo, cada poro. Siendo capaz de producir un nuevo Universo, a través de un nuevo Big Bang. Pero, simplemente te congelas, porque no tienes ni motivos ni fuerzas para decir, the show must go on, porque, ¿para qué molestarse en bajar el telón de una obra que está destinada a no acabarse jamás? Por mucho que luches, por mucho que intentes, por mucho que siembres, es una pelea, un vano intento, un árbol que nunca dará sus frutos. Ves como te amargas entre tus pensamientos, ese vacío en el que se ha convertido tu mente, pues te quedas en blanco a la mínima de cambio, mientras esas cenizas de tu cigarro que se esparcen al viento con facilidad se van volando lejos, como querrías hacer tú. Pero un sueño solo es un sueño. La melancolía es la alegría de estar tristes. A veces el corazón debe de doler para darnos cuenta de que tenemos uno, pero a veces también es que duele tanto que querríamos arrancárnoslo de cuajo. Porque las cosas se deteriora, se deterioran terriblemente y luego nunca vuelven a ser como antes. Pero es que aún por esa sonrisa, que es mi Sol, lo dejo todo. Aunque lo único que pueda ser sea concentrar esta fuerza que me administras solo con una mirada en un Big Bang, mi Big Bang, NUESTRO Big Bang, en un Big Bang congelado.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Memoria a corto plazo.

Como los suspiros del viento. El suave susurro del recuerdo de tus labios hablándome al oído. Te quiero. Nada más pronunciarlo, ya lo habías dejado de sentir. O, ¿quizás nunca lo habías sentido? El intrincado laberinto de emociones y sentimientos que se entrelazan en el pecho palpita de agonía. ¿No lo sabes? Siempre te he querido. Siempre te querré. Pero tu me tratas como agua sucia por el sumidero, como algo que no vale ni el precio más bajo que se le pueda poner, cuando es todo lo contrario. El amor no debería medirse, no debería tirarse como basura. Debería guardarse y respetarse. Amar el amor. Pero tú nunca has sabido, ni por asomo, lo que eso significa. ¿No has estado segura? Pues que pena. Estar segura lo que se siente es el primer paso para empezar a sentir, para empezar a vivir de forma gozosa. Porque no hay mayor fuerza que la que nos embarga al exclamar: ¡¡YO TE AMO!! El te quiero es algo tan sobre valorado que hasta reparos me da en decirlo, sé que probablemente no me tomarán en serio. Quizás sea mejor quedarse en silencio siempre, pero tal vez así lo que consigamos sea perder esa única vía de llegada a algo que puede ser tan grandioso y sublime como el mismo apocalipsis. Querer prenderle fuego al mundo para arder con él, hasta que la última de mis cenizas sea pasto del viento, en un torbellino de rabia y descontrol que pueda hacer renacer el mundo desde sus cimientos, como si fuera un fénix que renace de sus cenizas, como la nebulosa que surge de la supernova a la muerte de una estrella anciana y donde saldrá un joven astro fulgurante, mucho más brillante que el anterior. Así, señores, así es como puede sentirse el amor, doliendo en cada átomo de nuestros cuerpos, vibrando salvajemente en nuestros pechos con un bramido ensordecedor abriéndose al mundo, llegando a la inconsciencia solo por unos ojos, por una mirada. Pero tú nunca estuviste segura. El suave susurro del recuerdo de tus labios hablándome al oído. Te amo. Nada más pronunciarlo ya lo habías dejado de sentir. Será que tu corazón tiene memoria a corto plazo.